Queridos Hermanos y Hermanas,
 
En esta carta de los Galateos, San Pablo nos recuerda la importancia de la perseverancia incluso cuando ya estamos agotados. Con la Santísima Trinidad sobre nosotros, también recordamos esas desgarradoras palabras que dijo nuestro Señor en la cruz: "Dios mío, Dios mío, por que me has abandonado?". Estas palabras nos revelan que hasta Cristo mismo en su faceta humana puede agotarse después de grandes tribulaciones. Dada la conmoción y conflicto en la tierra donde nació, murió y resucitó nuestro Salvador, no hay duda de que nuestros hermanos y hermanas han desarrollado un gran agotamiento en las tribulaciones de sus vidas diarias.
 
El verano pasado en Junio, compartí un pequeño fragmento de este agotamiento cuando acompañe un grupo de hombres y mujeres jóvenesen el programa de liderazgo"Conoce tu Patrimonio" (KTH). Mientras cruzábamos el puente del Rey Hussain a través de un checkpoint entre Jordania y Palestina, fuimos retenidose interrogados por más de 6 horas. Las autoridades amenazaban con negar nuestra entrada. Si bien esta no es la primera vez que sucedeesto pero fue una de las más extremas. 
 
Este febrero fui retenido por más de 3 horas. La interrogación se centro en porque un cristiano viajaría a Belén, no tiene porque ingresar a Territorio Palestino. Mi agotamiento por toda la espera e interrogaciones fue alivianada gracias a la intervención del Patriarcado Latino de Jerusalén. Ellos le clarificaron a los soldados que los cristianos, incluyéndome,tenían todo el derecho de estar ahí,trabajar con la iglesia y visitar las ciudades santas de Jerusalén y Belén. Este es el derecho de todoCristiano, Musulmán y Judíocreyente.
 
Sin embargo, esta experiencia no fue fácilmente olvidada por los jóvenes quienes viajaban conmigo. Ellos se dieron cuenta que solo habían presenciado una pequeña fracción de la lucha diaria del Palestino promedio en los checkpoints. Pero, a diferencia de mi, esos Palestinos podrían tener un niño enfermo o quizás solo estántratando de llegar a su escuela o trabajo. Y ellos probablemente no tendrán la interferencia del Patriarcado para salvarlos.
Pero nos tienen a nosotros. Por su bien, no debemos agotarnos en la tarea de ayudar a nuestros hermanos y hermanas de la Madre Iglesia.
 
Acabamos de pasar por el Viernes Santo, reflexiona en como nuestro Señor se debió de haber sentido pasando por Jerusalén para la Pascua Judía. Sin duda se lleno de una maravillosa emoción al ver que pasaría esta sagrada fecha en la santa ciudad de Jerusalén junto a sus discípulos amados ¿Pero con que se encontró? Humillación, ridiculización y abandono. Cuando camino por las calles de Jerusalén camino al Calvario el escenario que enfrentaba era completamente distinto al que lo recibió ese gran domingo de ramos. Así,de igual manera, sucede para nuestros hermanos y hermanas Cristianos cuando entran a Jerusalén, y así fue cuando intentaron ingresar esta semana santa y el resto del año. La humillación que enfrentan diariamente en cada checkpoint es una pequeña forma en la que participan y empatizan con la pasión de nuestro Señor.
 
Esta Pascua, recordemos que el sufrimiento que sucedió miles de años atrás le ocurre al cuerpo viviente de cristo – sus hijos cristianos. Y no olvidemos que a través de Su sufrimiento, Cristo ha cosechado lo más preciado de su Reino – nuestra salvación. Así es que en esta Pascua, permitámonos renovar nuestro compromiso de seguir el ejemplo de Cristo en el mundo. Recordemos el modelo de nuestro Señor de perseverar para hacer el bien a pesar de Su agotamiento.
 
 

Tengan una Bendecida Pascua, Él ha resucitado!

 

 

Rateb Y. Rabie, KCHS

Presidente y CEO